“La historia es la realidad del hombre. No tiene otra. En ella se ha llegado a hacer tal y como es. Negar el pasado es absurdo e ilusorio, porque el pasado es “lo natural del hombre que vuelve al galope”. El pasado no está ahí para que lo neguemos, sino para que lo integremos.” José Ortega y Gasset
Agosto llegó y nadie le dijo nada...
UNA HISTORIA QUE SIEMPRE CUENTO
El autor de la novela: “A la caza del Octubre Rojo” no conocía absolutamente nada de barcos y menos de submarinos nucleares.
Comenzó a escribir su novela, a pesar de las críticas de su esposa que se oponía a que siguiera perdiendo el tiempo de esa manera. Ella hubiese preferido que trabajara...
Además del tiempo de escritura, que era relativamente corto, se lo pasaba muchas horas leyendo y buscando información sobre armamentos y sofisticados sistemas bélicos, tanto norteamericanos como rusos..., dicho en otras palabras: “el tipo se estudió todo y se gastó el poco dinero que tenía en comprar libros y revistas especializados en temas militares para aumentar sus conocimientos”.
Cuando finalmente publicó el libro, que fue un Best Seller, la primera reacción, junto con el éxito de la publicación, la tuvo la CIA, que lo cachó de las pestañas y lo detuvo para interrogarlo sobre las fuentes que le habían proporcionado tanta información, detallada y clasificada, que el autor volcaba públicamente en su libro.
La gran sorpresa fue que toda esta información, clasificada y ultra secreta, se encontraba dispersa y fragmentada en artículos y pequeñas notas al alcance de cualquier público. Estas publicaciones, diseminadas en diferentes medios y en forma totalmente aislada, no representaban ningún peligro, pero al haber sido reunidas, analizadas y finalmente publicadas en conjunto, hicieron que los agentes de la seguridad norteamericana sospechasen de la existencia de filtraciones y traiciones dentro de sus propias y herméticas organizaciones.

